30 Abr 2010

viaje al tonto

temores infundados fracKing
Miré los muros de la patria mía
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

- En la alfombra, al lado de un montón de novelas descansan las remachadas botas de andar, que lo contamos con Cela e incluso me atrevo también a escribir sin demasiado miedo España: 1 tonto 1 idea, a veces 1 tonto en compañía de más pero más de 1 idea raramente. Volví a releer el Viaje de Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura en 1.989, grandes firmas pide que pongas Rioyo. El Viaje de Cela se vuelve a releer cada vez con más gusto, aunque sea para oposiciones Magister en primavera, en junio, entre la 1ª y la 4ª semana, me remito al título, ni te pases ni te embarques. Combina como los licores a los refrescos con Los santos inocentes de Miguel Delibes, en especial sus impagables cursos de alfabetización. Un escritor, un camino, mejor sin saber por qué ni cómo, vale por dónde. Otra vez Delibes, El camino, Bruce Chatwin, The songlines, En la Patagonia, ¿Qué hago yo aquí?, on road, en tren, en la moto con casco, más seguro en avión, la información también vuela, los signos lingüísticos son las señales más refinadas, viajes al corazón, al riñón, al hígado, a la arena del desierto, al polo, a las residencias, a ninguna parte.
- La antigua Arriaca coincidía con la palabra euskera arriaga, pedregal; los árabes cambiaron el nombre de Guadalajara sustituyendo Arriaca por Wad-al-hagara, valle o río de piedra. Firmas pongas y títulos caigan. La fuente la Galinda es un monte bajo y pedregoso, con mucha caza. Una bandada de perdices levanta el vuelo, raso, torpón, de pájaro poco fogueado. Quico y el viajero hacen el primer alto, echan un trago, fuman un pitillo y charlan.
- Aquí mataron una vez a uno.
El viajero piensa que el sitio está bien elegido, realmente es un sitio muy apropiado.
- Primero le tiraron las postas y después le dieron lo menos 20 navajazos.
- ¡Pues lo debieron dejar bueno!
- Sí, señor, lo dejaron muerto. El muerto era uno de Sotoca de Tajo. El campo está verde, bien cuidado, y las florecitas silvestres -las rojas amapolas, las margaritas blancas, los cardos de flor azul, los dorados botones del botón de oro- crecen a los bordes del sendero, fuera de los sembrados. Las flores a la vera de los senderos han acabado siendo Santolina rosmarinifolia las botoneras, Papaver rhoeas las amapolas, Silybum marianum los cardos para curar el hígado u otros y Chrysanthemum leucanthemum las margaritas, más luminosas las cultivadas en los trabajos escolares de los que hemos disecado el Viaje a la Alcarria de Cela generación tras generación. Sin poder frotarse los ojos en ningún caso, nada recomendable, sus ojos se lo agradeceran, ante los olfatos confiados de los Magister y algunos alumnos repetidores se volvieron a descubrir las ruinas de Recópolis, la ciudad que ordenó construir Leovigildo para regalársela su hijo Recaredo el año 578, ya descubierta por el arqueólogo Juan Catalina García López en 1893. El misterio verdadero sigue siendo el saber cómo puede aprobar la gente el examen de lectura del Viaje a la Alcarria escrito por Cela publicado en 1.952 por primera vez, página 159 enfrente de Zorita de los Canes, al otro lado del río, se ven los restos de la ciudad visigótica de Recópolis, y en sentido contrario, sobre la carretera que va a Albalate, se adivina Almonacid de Zorita, el pueblo donde hace ya más de 1/4 de siglo estuvo de boticario el poeta León Felipe. Esas repeticiones de descubrimientos de misteriosas ciudades ya descubiertas mejor no repetirlos ni en verano por las noches, que más que miedo dan risa, enigmático también el éxito del nuevo periodismo de enigmas según el cual partiendo de otro presunto enigma se inventan otro u otros enigmas bajo el más riguroso secreto. Tras el Parque Natural del Alto Tajo continúa su itinerario por la comarca de la Alcarria alternando rápidos tramos rectos con tranquilos meandros que hasta la mitad del siglo XX eran recorridos por los gancheros transportando las almadías de pinos pinariegos hasta los aserraderos de Aranjuez, de aranz, espino, Crataegus monogyna, otro amigo del corazón. Largo viaje del que las Tetas de Viana, a 1.145 metros de altura, singulares montañas gemelas, eran silenciosas espectadoras de su laborioso trabajo salvando las peligrosas turbulencias y las desesperantes barras de arena y grava, un ejemplo muy representativo de los cerros testigos formados por el desmantamiento erosivo de las superficies cimeras o alcarrias del páramo castellano. Las alcarrias son superficies planas que al estar formadas por calizas del Mioceno de mayor resistencia a la erosión que las arcillas, margas y yesos del resto del páramo han quedado elevadas sobre la cuenca de sedimentación. Entre las altas planicies de las alcarrias y las llanuras aluviales de la vega se forman anchas campiñas que se corresponden con las terrazas fluviales más antiguas, por lo que en sus suelos constituidos por abundantes aluviones depositados por el río se cultivan pinos y olivares, conservándose también zonas de matorral y pasto para el uso ganadero. Aunque me gusta más Góngora traducido por Dámaso Alonso reciente también me han llamado Camilo cuando fui adolescente que todo pasa y todo queda incluso se desplazó a su hotel en Madrid para conceder entrevistas porque le habían concedido el Nobel de Literatura me tocó a mí fotografiarlo para un periódico sueco con periodista sueca en el reparto. Trataba de hacer notar mi presencia diciendo a mi víctima que no se preocupara, que acababa en seguida, que actuara como si no le estuviera haciendo fotos.
- Por mí como si usted se desnuda, me animó a seguir hablando el Premio Nobel de Literatura. Después la periodista del diario de Suecia enviada a entrevistar a Cela resultó que había olvidado sus imprescindibles gafas en su hotel.
- Si quiere le dejo las mías, ofreció Cela. La periodista sueca estiró 2 deditos y cogió las gafas que le entregó el Premio Nobel de Literatura de 1.989 y se las puso.
- ¡Ah, veo muy bien, gracias, empecemos! Y esa sí que Don Camilo me miró con simpatía y me tomó como testigo de cómo una periodista sueca le entrevistó con sus propias gafas caídas en la punta de la nariz. No era sueca de playa, pero que bien nos reímos. Del astronauta perdido por los rusos en el espacio sideral no tengo retratos, que los hay, también autorretratos de Joan Fontcuberta, Premio Nacional en Fotografía de 1.998, que anticipó que en adelante los inventos en fotografía se producirían de producirse desde el diafragma apuntando para detrás, no por las lentes como las de Cela ante los ojos de la periodista sueca, de igual manera que los libros se harían sobre lo que hay dentro de nuestros cuerpos. Culebras ciempiés, ardillas palmípedas, misterios revelados con fotos casi se podría decir que conocidos en todo el planeta. Nunca es poco. Al final vestido de astronauta ruso se tiró al espacio Joan Fontcuberta y se perdió para siempre. Pues no, podía estar en New York, Los Ángeles, Arlès, London, Paris, Barcelona, un pueblo de Barcelona o en otra repetición televisiva y radiada misteriosamente chamuscada. Bueno, al fin alguien se lo creyó.

Gunslingers | arte de hacerse el muerto | conjura del Baco

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