15 Ene 2015

la verdadera locura 57|72 Heine

#graffiti #streetart cementerio Leganés

Tema 57. El movimiento romántico y sus repercusiones en España.

- La verdadera locura quizá no sea otra cosa que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomao la inteligente resolución de volverse loca, Heinrich Heine, poeta romántico alemán que vivió entre 1797 y 1850. Los juicios que se formulan sobre la capacidad de las personas suelen ir impulsaos por motivos que no son procurar la perfección o por lo menos mejorar los procedimientos en la obra de las personas criticadas, lo que se comprueba sobre to en el campo del arte. Heine, conocido por su sinceridad lo demostró cuando refiriéndose al dios de Weimar, como era conocido Goethe, dijo:
- Somos muchos los que hemos hablao mal de Goethe y desconozco el motivo que habrán tenido los otros pa hacerlo, pero la mía fue la envidia. En 1835 Heine se enamoró de la parisina Matilde Crescencia Mirat, a la que llamaba su mujercita y decía de ella:
- Matilde posee la virtud principal de no saber na de literatura alemana y no haber leído na mío, ni de mis amigos o enemigos. Y Matilde a su vez decía de Heine:
- Dice la gente que es 1 hombre ingenioso que ha escrito libros muy bellos, pero yo no advierto na de eso y me contento con creerlo. Heine, que conoció a tantas mujeres en vida y en cuyas poesías figuran recuerdos que excitan su imaginación y animan a la alabanza, decía a su amigo Laube al referirse a Matilde con su habitual sinceridad:
- Estoy condenao a amar a la más baja y tonta. El #31a 1841 Heine y Matilde se casaron en la iglesia de san Sulpicio y el poeta solo invitó a la boda a sus amigos que como él eran partidarios del amor libre. Lo hizo pa que imitasen su ejemplo y se casaran con sus amantes, como ordena la religión. Después contaba:
- Ya vivo en el matrimonio más serio, hago monogamia. Estando en trance de muerte el poeta, su esposa, que era profundamente religiosa, lamentaba que falleciera tan pocos años después de casarse, pues era imposible según ella que dios le perdonase. Heine, que la oía lamentarse, dijo convencido.
- ¿Y cómo no va a perdonarme? Es su oficio. Heine tenía gran serenidad que no perdió ni en los últimos momentos de su vida. Estando enfermo de gravedad, vio que su médico tenía la mirada muy triste, y el poeta, convencido que le llegaba la hora, preguntó:
- Doctor, ¿voy a morir pronto?
- Amigo mío, el momento se va aproximando. Entonces Heine dijo:
- Muchas gracias, le ruego que no despierte a mi mujer, está durmiendo. Voy a perdirle 1 favor, esas flores que compró esta mañana extiéndalas sobre mi pecho. ¡Me gustan tanto las flores! Así está bien, gracias. Y de ese modo acabó la vida de Heine, el hombre que debido a 1 dolencia medular tuvo que pasar 8 años en su lecho.

Lecturas: Carlos Fisas, Mis anécdotas preferidas, Plaza & Janés 1997.

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