24 Jun 2010

66 Umbral, 2 entrevistas

Primera entrevista. Majadahonda, Madrid, 14/07/1999

El último libro de Francisco Umbral

Pregunta: Es casi una obligación iniciar una entrevista a Francisco Umbral preguntándole por su último libro, Diario político y sentimental (Planeta, 1999) en el que mezcla escenas privadas y públicas. ¿Por qué ha enfocado un diario privado con este componente público, lleno de personajes conocidos?.
Respuesta: En principio sí, mitad y mitad, ¿por qué no?. Todos los géneros literarios son libres, pero el diario íntimo o dietario, más libre que ninguno. Me gustaba esta fórmula de saltar de la actualidad y la vida social a mi intimidad más íntima, mis pensamientos, mis sentimientos, mi soledad y mis ideas, eso que pensamos todos cuando nos quedamos solos. Todo quería contarlo, ¿por qué no?.


El Mundo es un periódico que apuesta por la pluralidad. Yo suelo escribir con mucha frecuencia en mi columna lo contrario de lo que dice el editorial de ese mismo día y nadie me dice nada. Y también Raúl del Pozo, Gabriel Albiac, los dibujantes…”

P: La alternancia entre escenas privadas y escenas públicas es casi de un capítulo a otro. ¿Es premeditada esta alternancia?, pues un diario se escribe día a día, sin posibilidad de premeditar otro orden que no sea el de los acontecimientos.
R: No creo que la alternancia sea sistemática, pero es evidente que un libro así debe tener su estructura, como una novela, y se procura que se alternen lo privado y lo público. Pero si sobreviene un día en el que una cosa u otra son especialmente intensas y fuertes, pues no me importa seguir con el tema privado o público en cuestión. Es decir, cuando la vida, la actualidad o lo que sea se impone, por ejemplo: me rompí un pie al principio del diario y me interesó más contar lo del pie que la política de ese día.
P: Dice: “pensaba escribir el diario de mi alma y estoy escribiendo el diario de mi pie”.
R: Claro, escribí más del pie que del alma.
P: ¿Qué significa el índice de nombres que viene al final del diario?, pues eso tampoco es muy corriente en un diario personal.


“Cuando la República yo era el niño republicano que recortaba los muñecos del Blanco y negro y ponía, debajo del nombre de cada dibujo el seudónimo o apodo del humorista correspondiente, que entonces eran Xaudaró, Sileno y otros tantos.”
“La casita de papel”, El Mundo, 20/09/2006

R: Sí, es corriente y casi obligado en un diario social, hasta el punto que en otro diario mío no pusieron el índice de nombres y el editor me decía en casa: “¡ésto es horrible!”, ¿por qué?, porque no tenía índice de nombres. El índice onomástico es imprescindible porque la gente se busca ahí.


Los episodios nacionales

P: Otro de sus relatos sociales, A la sombra de las muchachas rojas (Cátedra, 1981) transcurre desde el atentado contra Carrero Blanco en 1974 hasta el intento de golpe de estado de Tejero en febrero de 1981 pasando por la muerte de Franco, la transición, la Constitución, las primeras Elecciones democráticas en mucho tiempo, atentados, asesinatos, etc.: en muy pocos años pasaron muchísimas cosas en España. ¿No le parece como si desde 1981 se hubiera detenido o ralentizado el tiempo?.
R: No cabe duda de que en aquellos años pasaron muchísimas cosas. Después he escrito otros libros siguiendo la historia contemporánea como “Tierno Galván ascendió a los cielos”, que también es una crítica política puntual, no sólo de Tierno, también de la situación, toda la década roja, pues lo escribí en 1992, cuando hizo 10 años de la victoria de Felipe y “La derechona”, una crónica del Partido Popular. Fernando Lázaro Carreter dice que escribo episodios nacionales.
P: ¿Siempre escribe de la actualidad?.


“Hace falta un ecologismo más activo, más rebelde, más fuerte, más político, que de un paso adelante y convenza a la gente de que son víctimas de unos grandes mercados que los están matando con la alimentación”

R: De la actualidad y del pretérito: he escrito muchísimo de mi infancia y adolescencia, de mi madre, de Valladolid, que fue donde me crié. Ahí sí puede haber alternancias: nunca escribo 2 libros seguidos del pasado o del presente, sino que alterno la memoria con el presente. Si escribo un libro de la memoria, el siguiente procuro que sea de la actualidad y a la inversa.
P: ¿Cree que es por escribir sobre la actualidad por lo que le quitan a usted parte del prestigio que merece como escritor?, por ejemplo: todavía no es académico de la lengua, ni ha recibido ninguno de esos premios honoríficos de relumbrón. ¿Eso le pasa por escribir en los periódicos diarios?.
R: No, por eso no pasa nada. Todos los escritores franceses, los importantes, han escrito siempre en los periódicos y en las revistas y no les han quitado nada en absoluto. En un país tan literario como Francia el público exige leer a los escritores también en el periódico.
P: Pues aquí se piensa que los periódicos y las revistas no son literatura.


“Fernando Lázaro Carreter dice que escribo episodios nacionales”

R: Yo sí pienso que el periodismo es un género literario. Dentro de los periódicos aparece la figura del columnista, que es como un periódico dentro del periódico porque el columnista aporta su propia información, sus chismes, sus cosas y sus opiniones. El artículo se ha hecho siempre en Europa, pero el columnismo es una fórmula norteamericana que funciona muy bien, la prueba es que hay muchísimos columnistas y todo el mundo quiere ser columnista. Antes todos los chicos que salían de la escuela querían ser reporteros internacionales, que les mandasen enseguida a una guerra porque estaban de moda Oriana Fallaci, Hemingway y demás. Ahora todos quieren ser columnistas porque ha habido grandes columnistas en Estados Unidos, en el New Yorquer sobre todo, Woody Allen, Andy Warhol, etc., una moda que también llegó a España y hay unos cuantos que hacemos columnas y todos los chicos y chicas que vienen a casa a entrevistarme, todos quieren ser columnistas. ¡Pero empezar de columnistas!. A mí me costó muchos años de andar por la calle haciendo reportajes, pero ellos quieren empezar de columnistas.


La omnipresencia de Felipe González

P: Volvemos a su último libro, el Diario político y sentimental: Felipe González es el primer político que aparece citado en el libro y además es el más citado, como comprobamos en el índice de nombres. ¿Se ha convertido González en una figura inevitable y obsesiva del panorama político español?.


“Vivo muy al día, muy en el presente, absolutamente en el presente, en el presente político, problemático o periodístico y luego, para huir del presente tengo mis libros, donde me puedo plantear temas más distantes, pero vivir, vivo absolutamente en el presente”

R: Sí, efectivamente: Felipe González es una figura abrumadora, para bien y para mal, de la política española actual y del Partido Socialista y no me extraña ni es deliberado que salga tanto, pues seguramente era la actualidad de cada día o de muchos días por lo que había dicho y por lo que había hecho. Al final es el que más sale, pero no me había fijado hasta ahora.
P: Dice en el libro que el Partido Socialista sólo tiene un hombre para parar al autoritarismo capitalista: Borrell. ¿Qué comentarios puede hacer ahora sobre el futuro del PSOE?.
R: Naturalmente, como es el destino de todo diario, se queda viejo porque Borrell se ha retirado o le han retirado del poder y las ambiciones de mando. Pero en un diario hay que ver las fechas y comprender que en aquel contexto o en aquel momento Borrell era la gran esperanza socialista. Para mí lo fue.
P: ¿Queda esperanza en el PSOE tras la retirada de Borrell?.
R: Almunia ya ha dicho que se va a presentar como candidato y no hay que buscar a nadie nuevo, simplemente ver cómo queda Almunia.



“Además de los paraísos fiscales también nos quedan los paraísos lúdicos, los paraísos sexuales, los de la droga, los del alcohol, los artificiales y otros”

P: Escribió en el Diario político y sentimental: “hay una izquierda corrupta y acojonada y hay una izquierda cotidiana y eterna frente a la otra”. ¿Puede precisar más estas palabras?.
R: Hay que tener en cuenta que el señor Mariano Rubio fue del Partido Socialista cuando Felipe González le nombró Gobernador del Banco de España y luego resultó no sé si un delincuente pero sí un tipo que se ganó la cárcel durante un tiempo. Llamar a eso socialismo o izquierda… Y así, muchos. Luego hablo de la izquierda cotidiana que es la izquierda real, la gente. España es un país de clases medias, que son una inmensidad y ahí casi todo el mundo es socialista moderado. Hay más gente de izquierdas entre las clases medias que entre los obreros: el obrero, como el joven, pasa de política, no todos, pero sí muchísimos, entre otras cosas porque no la entienden y lo entiendo, pues está muy confusa. Todo eso que llaman abstención, si se estudiase, se vería que la abstención obrera es fortísima. El obrero está tan puteado que ya no cree en nada. La izquierda real y cotidiana hay que buscarla en las clases medias. Acabo de terminar una novela hoy mismo, El socialista sentimental, una novela política sobre todo lo que está pasando y estudio todo esto. Es una novela que ocurre entre las clases medias-bajas y ahí está el socialismo y la crítica al PSOE como estructura de poder hecha por las bases, como hicieron la crítica votando a Borrell contra Felipe González: más que votar a Borrell, lo que hacían era echar a González. Con ese espíritu se mueven las bases socialistas que, más que de clases obreras son de clases medias y esa es la realidad política de España.



La utopía capitalista

P: En su columna del 14/07/1999 en El Mundo titulada “Utopía capitalista” y en otras de tema político dice, más o menos, que con estos pactos que se están haciendo en los Ayuntamientos se demuestra que han desaparecido las ideologías en lucha. ¿Se está cumpliendo la predicción de Fukuyama sobre el fin de la historia por la imposición de una única ideología?.
R: No, porque esto es transitorio. Estos pactos luego se mueren, se estropean, pasan otras cosas, ahora Pujol ha dicho que a lo mejor ser retira… Estos son pactos locales que a mí me parecen bien porque en muchos sitios dan el poder a la izquierda y en el fondo son pactos económicos, están implícitos en el capitalismo, pues lo que quieren los que pactan es más dinero de Europa, pero no significan una ligadura histórica, para siempre, pues de pronto, un día se terminan.
P: Pero no hablan de ideas, de proyectos, de ideologías…



“Entre unas cosas y otras, los discursos ideológicos han desaparecido”

R: ¡Hace ya mucho que no se habla de ideologías!. En general, la derecha siempre habla de dinero, que va a hacer más cosas, que vamos a ganar más, esta obra o la otra. El discurso ideológico es característico de la izquierda, pero como se puede ver desbordada por la derecha con su discurso concreto y materialista, la izquieda ha tomado también un discurso concreto, pragmático, olvidando que ante todo la izquierda nace de unos principios, de unos ideales, de toda una cultura ideológica que no tiene la derecha, que se limita al “Dios, Patria, Rey” y cuyo discurso ideológico no es mucho más largo, a diferencia del discurso de la izquierda, que puede remontarse a Carlos Marx y más atrás. Efectivamente: entre unas cosas y otras, el discurso ideológico ha desaparecido.



“No es el pensamiento único lo que está funcionando, es el sueño único, que todos soñemos la misma utopía capitalista: que cuando la economía sea desbordante y maravillosa va a haber reparto. Yo creo que no va a haber reparto nunca o sólo un reparto muy moderado y para algunos”

P: Pero en Europa la mayoría de los gobiernos se autodenominan socialistas…
R: Más bien social-demócratas…
P: Pero la política que practican se parece mucho a la de la derecha: ¿este acercamiento a la derecha es una razón para el éxito de los socialistas o es una traición a sus electores?.
R: Creo que hoy, y volvemos a la Utopía capitalista, estamos soñando el sueño capitalista por imposición de los Estados Unidos, como en otras épocas se soñó el sueño socialista, en la primera cuarta parte del siglo, hasta las guerras mundiales. Hemos pasado de la utopía socialista a la utopía capitalista y esto es lo que funciona a nivel de la señora que entra a un bar y se toma unas copas mientras que antes no se tomaba nada, como mucho se preparaba una manzanilla en casa, y lo mismo los estados, los gobiernos, la banca y todo. Todos tienden a hacer la misma política. Aznar al fin y al cabo está haciendo una política que tenía que haber hecho el PSOE, que hizo socialismo, no todo el que debería haber hecho, y Aznar ha cubierto objetivos que eran más propios de PSOE. Lo que ocurre en realidad es que se diferencian muy poco las políticas posibles porque no hay manera de salirse de la utopía capitalista, pues por encima de la unión europea y todo eso están los Estados Unidos que dictan siempre la política lejanamente, remotamente, en algunos casos en combinación con Alemania. Es una política monetarista y los políticos tienen que hacer lo que les mandan porque ellos no son los que mandan. No es que haya una traición, es que sólo hay una política, la utopía capitalista, que consiste en hacernos a todos felices mediante el capitalismo, aunque no seamos capitalista, y eso sí sería el final de la historia. Parece que los socialistas traicionan sus principios, pero es que no pueden hacer otra cosa cuando llegan al poder. Aunque Jospin sea socialista tiene que hacer una política socialdemócrata en el poder y no hay otra salida. Nadie traiciona a nadie, lo que pasa es que todos estamos sometidos a la utopía capitalista de los Estados Unidos, que quizás incluye el final de la historia. A nivel nacional y local, Aznar ha hecho cosas que podría haber hecho González y González no podría hacer mucho más de lo que ha hecho Aznar.
P: ¿Esto no tiene forma de dictadura encubierta?.


“Incluso yo, que no he fumado nunca, a veces tengo la tentación de fumar por ir contra las campañas del Gobierno”

R: Es la dictadura del dinero, del capital, pues gobierna el capitalismo, los bancos y por supuesto el estado capitalista. No hay ninguna duda.
P: ¿El pensamiento único no es en realidad un pensamiento hueco, vacío?.
R: No es el pensamiento único lo que está funcionando, es el sueño único, que todos soñemos la misma utopía, que cuando la economía sea desbordante y maravillosa va a haber reparto. Yo creo que no va a haber reparto nunca o sólo un reparto muy moderado y para algunos. Ese es el sueño único que nos obligan a soñar y ya desde niños, en la escuela, quieren llevar una cazadora de marca porque lo ven en la televisión…
P: Ese sueño entonces tiene forma de hipermercado.
R: Totalmente, y la televisión es el hipermercado ideológico.
P: Pero la televisión ofrece una imagen falsa de la realidad, el público y los decorados de los programas, los concursos y hasta los telediarios parecen diseñados.
R: Son completamente artificiosos, no tienen ningún valor. A veces que se les escapa en temas menores el pueblo español de verdad, no el que va a los concursos, y es cuando sale la gente sin dientes, que no saben hablar y dicen bobadas.
P: Siguiendo con la reflexión de la utopía capitalista, los únicos paraísos posibles en este panorama son los fiscales.
P: También quedan los paraísos lúdicos, los paraísos sexuales, los de la droga, los del alcohol, los artificiales y otros.
P: Una pregunta sobre la OTAN y la guerra de Kosovo: algunos intelectuales han pedido que los responsables de la OTAN sean juzgados o por lo menos responsabilizados de los crímenes de guerra cometidos. ¿Qué opina sobre este tema?
R: Opino que es muy justo, pues efectivamente ha habido crímenes de guerra, pero creo que no se va a hacer nunca porque Solana, que lo hizo tan mal, no hacía más que obedecer a Clinton y a Clinton no lo van a someter nunca a un consejo de guerra.



La propiedad de los medios de comunicación ¿y la literatura?

P: ¿La desaparición de las ideologías de la escena pública tiene relación con que ahora la propiedad de los medios de comunicación está es manos de bancos, de empresas de todo tipo, de monopolios, de multinacionales… mientras que antes pertenecían a editores especializados en prensa, a periodistas o a intelectuales?.
R: No es verdad: los medios de comunicación han pertenecido siempre a las empresas. Juan March llegó a tener 2 periódicos antes de la guerra, uno de derechas y otro de izquierdas, y ganaba siempre con uno u otro. Era un empresario al que se ha culpado de muchas cosas, seguramente con razón, pero vendía de todo, hasta barcos enteros llenos de guantes. Juan March era un grupo de presión, igual que ahora hay otros. Quizás la cosa tenía antes un tono más familiar mientras que ahora manda un holding.
P: Pero un holding que impone unos temas y oculta otros.
R: Sí, claro, en eso hacen lo que quieren. Mañana voy a ir a la inauguración del nuevo ABC, con estos hombres jóvenes y nuevos, no de apellidos, pues son los Fernández Cuesta y demás, que quieren hacer un periódico más europeo, más culto, más liberal-conservador e imponen su criterio. Pero dentro de esas normas generales hay muchas posibilidades de interpretación, matices y movimientos. Tanto el editorialista como el columnista o el colaborador tienen un campo muy ámplio para opinar y decir. Por la propia dinámina periodística, un periódico monocorde que fuera todo igual no lo compraría la gente y sería un aburrimiento. La diversidad de las firmas y opiniones es una necesidad.
P: Hablando de pluralidad: usted llegó a colaborar en ABC
R: Sí, un mes. Me echaron los lectores, que escribían cartas terribles contra mí, amenazas terribles…
P: Eso era porque usted siempre ha dicho que es rojo, pero claro, también formaba parte de la pluralidad.
R: No me toleraba un sector de lectores. Aquel ABC de Ansón, no el de ahora, heredó los lectores de El Alcázar, un periódico de extrema derecha franquista o postfranquista, pues no tenían otra cosa más próxima. Yo le decía Ansón: “lo que tienes que hacer es un periódico de extrema derecha para que esta gente se vayan a ese periódico y te dejen limpio el ABC, pero bueno, eso es un comentario. Pasó que estos lectores no me toleraban en el ABC, lectores que en otros periódicos como El Mundo no me leen porque no leen ese periódico y si lo leen, pues bueno, yo estoy en mi periódico, pero en el ABC consideraban que había profanado el templo y decían: “¿qué hace este tío en nuestro periódico?”, llegando a amenazarme por teléfono y ese tipo de cosas terribles.
P: Pero estamos hablando de pluralidad o como mínimo de una variedad de contenidos que merecemos los cada vez menos lectores de periódicos, no entre los diferentes periódicos, también en el mismo periódico. Y lo que encontramos son periódicos ferreamente ideologizados por sectores que, vistos desde fuera, son descaradamente integristas y sectarios y como ejemplo, bueno, ¿pará qué poner ejemplos?.
R: Creo que El Mundo es un periódico que apuesta por la pluralidad. Yo suelo escribir con mucha frecuencia en mi columna todo lo contrario que lo que dice el editorial de ese mismo día sobre un problema y nadie me dice nada. También Raúl del Pozo, Gabriel Albiac y no digamos ya los dibujantes o los humoristas, que están a la extrema izquierda casi todos y nadie les dice nada ni les pasa nada, al contrario, estamos encantados con ellos porque algunos son muy graciosos y dibujan muy bien.
P: ¿Está en el consejo editorial de El Mundo?.
R: No, yo no estoy en ningún consejo, estoy en mi casa.
P: Dice en el Diario político y sentimental: “cada día creo más en la divina inutilidad de la literatura”, luego ¿la literatura es un acto gratuito?.


“Ayer (El tanga, 05/04/2003) he estado en un desfile de lencería fina y lo más elegante es el tanga. Ocurre siempre. Lo que ayer era destajo de las putas, unas temporadas más tarde es exquisitez de la burguesía. Una clase se diferencia de la otra en que las meretrices siempre van por delante y aguantan los insultos”.

R: Absolutamente, ésa es su fascinación, como los actos gratuitos de Andre Gide, todo el arte, toda la cultura es un acto gratuito. A mí me repugna bastante el arte que dicen que mejora al hombre, que educa y no se qué: ¡educa al hombre educado!. Hay mucha gente que no entrará jamás en un museo. Es un acto gratuito en sí, ahora bien, la voluntad de compromiso de muchos escritores, quizás los mejores, pues ahí está: lo han demostrado en sus escritos y en sus actuaciones públicas en toda Europa y en Estados Unidos, hombres como Norman Mailer y esos, pero en lo que no creo mucho es en la eficacia de la literatura comprometida. Puede haber una eficacia propagandística en cuanto a captar espectadores o lectores y despertar ideas revolucionarias, pero no va más allá. Ningún libro se ha cargado un estado, bueno, quizás “El Capital” de Marx interpretado por Lenin llegó a cargarse el estado de los zares, pero aparte de ese caso no hay ningún libro que se haya cargado un estado o un sistema de cosas, todo lo más puede difundir un pensamiento revolucionario entre los lectores, entre la gente, pero se queda ahí: el lector suele ser un ser pasivo que se dedica a su vida y no hace nada.
P: ¿Le gustaría ser académico de la lengua española?.
R: A mí me gustan las cosas cuando me las dan, los premios y eso, pero no pienso en ello. Es como si me pregunta si me gustaría que me tocase la lotería. Pues si me toca, encantado, pero no pienso todos los días en eso, como hay gente que sólo está esperando la lotería. Vivo muy al día, me planteo el día de hoy y nada más, todo lo más, lo de mañana, pero no voy más allá. Vivo muy al día, muy en el presente, absolutamente en el presente, en el presente político, problemático o periodístico y luego, para huir del presente tengo mis libros, donde me puedo plantear temas más distantes, pero vivir, vivo absolutamente en el presente.



Las vacunaciones indiscriminadas

P: Por algunos indicios del Diario político y sentimental pensamos que está al tanto del problema de las vacunaciones indiscriminadas, tema del que La Farola (número 97) se ha ocupado en profundidad a diferencia de otros medios de comunicación, que han desatendido las protestas de algunos especialistas que señalan que estas vacunaciones indiscriminadas, además de inútiles en la mayoría de los casos, pueden resultar muy perjudiciales para los niños que no se pueden alimentar adecuadamente y por tanto sus cuerpos no tienen las defensas para responder a esas vacunas (recordemos que una vacuna consiste en introducir en el cuerpo humano una pequeña dosis o una dosis debilitada de la enfermedad a la que se pretende combatir para que las defensas del cuerpo la derroten y se fortalezcan; pero claro, es una cuestión de dosis y cada cuerpo es un caso).
R: Sé que existen las multinacionales de las vacunas. Un médico francés publicó en los años 70 un libro o un informe sobre las vacunas desvelando este asunto. Con la política masiva de nuestro tiempo, se decide en el Ministerio de Sanidad o en el que sea que hay que vacunar a 5.000 niños ó 50.000 de algo que antes no se vacunaban y se vacuna en masa a los niños como a las ovejas sin estudiar caso por caso. Este médico francés daba porcentajes de los niños que mueren de la vacuna porque su organismo no está preparado para tolerar esa vacuna, igual que pasa con cualquier otro medicamento, que hay quien lo tolera bien y hay quien lo tolera mal, y la cifra de niños que morían al año por vacunación no era apocalíptica, pero era importante, como para tenerla en cuenta. ¿Y todo esto por qué?: porque el saber que hay que vacunar a todos los niños de un país a fecha fija supone unos millones de dinero impresionantes, una fabricación de vacunas y unas ventas impresionantes y claro, por eso subsiste esa forma de vacunación cuando se debería estudiar primero al niño en cada centro, en cada familia, en cada hospital y en cada sitio y ver si está en condiciones de ser vacunado. Eso no se hace porque se vacuna masivamente, igual que al ganado, y claro, mueren niños. ¿Esto quién lo corta?, pues por otra parte no se puede dejar a todos los niños sin vacunar como en el siglo XIX y al que le de que se muera. No hay un Ministerio de Sanidad en toda Europa, no sé si en Estados Unidos, que haya abordado este problema. Empecé a interesarme por el tema de las vacunaciones masivas en los años 70 y en este último libro vuelvo a tratarlo.
P: En Francia hubo padres que fueron encarcelados porque no querían que sus hijos fueran vacunados: ¿es exagerado decir que en este tema de las vacunaciones también estamos sometidos a la dictadura del capitalismo?.
R: Ocurre una cosa: ellos pueden alegar muchas cosas y a un niño no vacunado pueden no admitirlo en un colegio porque pueden decir que ese niño va a contagiar a todos los demás…
P: Pero según la lógica de la vacunación masiva, todos los demás niños están vacunados.
R: De ahí viene el que deban vacunarse todos según el punto de vista de ellos, claro, porque si no habría una especie de escepcionalidad para ese niño o unos niños y los otros dirían que tampoco se querrían vacunar, ya nadie se querría vacunar y eso tampoco es bueno para la salud pública. Ellos siempre van a contestar con razones científicas, pues el capital nunca se expresa directamente, diciendo que ese niño es un peligro público y que además es un mal ejemplo. Los padres de los demás niños dirían que tampoco quieren la vacuna, con lo cual nos habríamos cargado la vacuna y la industria de la vacunación, que es inmensa y mantiene muchos laboratorios. El caso particular nunca resuelve un problema, por eso no interesan estas cosas en la televisión, porque van siempre a lo particular, a lo pintoresco, a lo pequeño y la política se hace con grandes bloques.
P: Otra pregunta sobre el imperio farmaco-químico: cuando alguien tiene el más mínimo problema de salud los medicos le recetan tranquilizantes, lo que en primer lugar aplaza o retrasa el problema del que se trate, no suelen informar debidamente al enfermo de que los medicamentos no se pueden mezclar con otras sustancias como el alcohol, como se demuestra en los análisis exhaustivos que se hacen en los accidentes de tráfico, pues estos enfermos leves siguen haciendo su vida… ¿Hasta qué punto no es un contrasentido recetar masivamente tranquilizantes a la población con alguna dolencia leve?.
R: Es mucho más rápido y más cómodo para el médico dar un tranquilizante, pues la persona se encuentra mucho mejor con esa bobada y contenta con el médico. En cambio, investigar el problema, seguirlo, estudiar la enfermedad y curarla es mucho más largo. Tal como está planteada la Seguridad Social en casi todos los países europeos resulta que un médico no tiene tiempo, porque si tiene que ver en unas horas o en una mañana a 500 niños o adultos, pues es imposible que los vea bien y su salida es el tranquilizante. También hay que decir una cosa: si el médico ve un cáncer claro o ve a un enfermo de SIDA, que se ve al momento, el médico no receta tranquilizantes sino que lo vehicula por el sitio correspondiente para que traten su enfermedad. No estoy disculpando a la sanidad, pero entre la masa de gente que llega con problemas vagos, indecisos, que no saben qué les pasa, pero que van al seguro porque consideran que es gratis y además es una manera de no ir ese día al trabajo y claro, los médicos, ante esa muralla de seres vagamente con malestar, que a lo mejor tienen angustia existencial o que tienen cosas menores, recetan tranquilizantes, lo que es una salida injusta, pero seguramente es la única que tienen.
P: Este problema se manifiesta en invierno, pero si lo recuerda de hace unos meses, el Ministerio de Sanidad vió amenazada la sanidad pública española por el excesivo gasto en medicamentos y dictaron lo que se llamó el medicamentazo y estuvieron a punto de implantar una medida que consistía en cobrar 100 pts. por medicamento a los jubilados. ¿No sería mejor y más barato hacer campañas preventivas e informativas sobre la salud?.
R: ¡Eso a todas horas!. De hecho los buenos médicos, los más veteranos y científicos tienden a recetar muy pocos medicamentos. Ese médico que rápidamente suelta una receta suele ser un médico muy joven que no conoce bien el problema, pero los viejos médicos que quedan en ejercicio tienden a recetar muy poco, lo menos posible, tienden a los remedios naturales, pero son una minoría.
P: Me refería a la prevención, a la realización de campañas informativas sobre la salud con carácter preventivo.
R: ¡Prevención, claro, prevención!, pero es que se lucha contra la obviedad: ahora están en plena campaña del tabaco en Europa y en Estados Unidos y la gente se siente cohibida y dice: ¡esto es el fascismo!. No, lo que quieren es salvarle a usted la vida. Pero si está demostradísimo que el tabaco produce cáncer y además, como el peligro se hace extensivo al fumador pasivo el estado tiene la obligación de que la gente pueda estar aquí sin que haya 8 tíos fumando, porque yo no fumo. A mí me parece que la reacción de la gente, muchas veces por ignorancia o por comodidad, es equivocada y suicida y basta que el Gobierno prohiba una cosa para que los españoles, que somos muy anarquistas, decidamos hacerla. Incluso yo, que no he fumado nunca, a veces tengo la tentación de fumar por ir contra las campañas del Gobierno.
P: Hace unos días ironizaba en su columna en El Mundo sobre esta medida de alejar los estancos de los colegios.
R: Es una torpeza porque la distancia supone fascinación. Lo que quería decir es que esta es una medida tonta, torpe y boba. También decía que todos sabemos que el estado tiene una Tabacalera. ¡Qué exhaustivos sois los de La Farola!. No sabía que esta entrevista iba a ser tan exigente.
P: ¿Nos permite una última pregunta sobre los animales?. Dice en el Diario político y sentimental: “quizás esta gata (su gata) es lo que más amo en el mundo”.
R: A lo mejor es verdad.
P: ¿Qué opina sobre el trato que da nuestra sociedad a los animales?, pues por un lado tratamos con sentimentalismo a los animales de compañía, perros y gatos, lo que está muy bien, pero tratamos especialmente mal a los destinados al consumo, como se está viendo en estos problemas con las vacas locas y ahora con los pollos, que viven en condiciones realmente crueles y además perjudican nuestra salud.
R: No creo que sea necesario llegar a las vacas locas y a los pollitos locos de Bélgica. Se sabe desde hace mucho que la carne es cancerígena y la gente sigue comiendo carne. Se puede vivir igualmente del pescado, que no es cancerígeno y que tiene tantas proteínas como la carne. Yo no como carne o poquísima carne. No hace falta llegar a casos de intoxicación, sino que en sí misma la carne es mala. Esto es como el tabaco, la carne es mala pero la gente sigue comiendo carne. Nos salimos de las culpabilidades de los gobiernos y resulta que la gente es bastante difícil de gobernar, afortunadamente, y les da igual. No se privan de su bistec o de lo que sea porque les gusta.
P: Pero también en el tema de la carne hay mucha propaganda: hace unos años estaba mal visto, como una rareza o una locura, ser vegetariano. Los activistas han tenido incluso problemas jurídicos y todavía hoy hay desinformación por un lado y propaganda exagerada por otro.
R: Son muchas preguntas en una, pero es indudable que si bien se hacen campañas contra el tabaco, no se hacen campañas contra la carne porque eso supondría hundir toda una industria y un mercado, pero al menos hay que informar a la gente sobre los perjuicios de la carne. Sin llegar al cáncer, la carne propicia la arterioesclerosis y es perjudicial para las arterias y la circulación. En España hoy ser vegetariano prácticamente da risa: yo soy casi vegetariano o en gran medida, lo que pasa es que hago mucha vida social y te meten cosas por ahí que apenas pruebo, pero soy prácticamente vegetariano salvo en las proteinas imprescindibles, que te las da un huevo al día o un poco de pescado. Los españoles se siguen riendo del vegetariano y les parece todavía alguien raro, extraño o tonto, pero la verdad es que el régimen ideal es el vegetariano, el de más salud, el de más larga vida y el más racional. Y además se evita la continua reproducción muchas veces artificial de animales, su engordamiento y sus problemas. Ahora bien, frente a eso estamos completamente desarmados. Aunque los movimientos ecologistas tienen cada vez más fuerza y además van a eso, empiezan y acaban en el hombre, pero pasan por las ballenas, las vacas, los pollos, etc., el mal de la alimentación es gravísimo y forma parte de la utopía capitalista. Me refiero al niño que se toma 5 hamburguesas al día con coca cola y no hay quien se lo quite. Frente a eso sólo tenemos defensas, pero hace falta un ecologismo más activo, más rebelde, más fuerte, más político, que de un paso adelante y convenza a la gente de que son víctimas de unos grandes mercados que los están matando con la alimentación.


Segunda entrevista. Majadahonda pocos días antes de que recibiera el Premio Cervantes 2000.

Umbral en el filo

“¡España!, ¡España!”, nos asustó Francisco Umbral una vez terminada la entrevista, “ven a despedir a estos señores”. Se nos quitó la cara que se nos había puesto cuando nos explicó que España es también el nombre de su compañera, hija de un militar patriota. También conocimos a Loewe, que nos pareció una gata más gallega que siamesa: maullaba para entrar, maullaba para salir, maullaba para cenar. Por allí estaban también la máquina de escribir Olivetti con la que todavía sigue redactando Umbral, un rincón-biblioteca repleto de volúmenes entre los que se veían varias ediciones de bolsillo de los suyos y la típica mesa-camilla española con faldón, pero sin brasero, badil ni picón. Pues sí, estuvimos en la Dacha de Umbral, de España (María) y de Loewe en los alrededores de Madrid pocos días antes, en el filo de que le concedieran el Premio Cervantes 2000. Algunos lectores que anhelaban que la relación de Umbral con el Cervantes fuese una reedición de la añorada relación de Borges con el Nobel han sufrido un revés -¡con el juego que daba!-, aunque viéndolo desde la otra perspectiva, el castigo que estaban recibiendo los torpes, faltos de criterios y sobrados de amiguetes a los que devolver favores, premios y honores que actúan de jurados acabó con el despropósito: Francisco Umbral es el Premio Cervantes 2000. Madrid tribu urbana, editado por Planeta en la colección España Plural y presentado el 19 de octubre de 2000 fue el pretexto y la ocasión para este nuevo encuentro, pero la generosidad de Umbral con La Farola nos ha permitido trazar una amplia miscelánea de la actualidad también en el filo de un año muy parecido a los anteriores, de un siglo tormentoso (Francisco Umbral nació en Madrid en 1936, vio el entierro de Franco desde los alrededores de su Dacha y se tiró al suelo cuando los guardia civiles dispararon al techo del Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981) y de un milenio progresivamente acelerado en el que afortunadamente ha dejado de dolernos España. Madrid tribu urbana es otro de esos libros para leer desde el índice de nombres, tras las pistas que han ido saltando en las reseñas. Ha recibido pocas críticas -”nadie se atreve a llevarme la contraria”, dice Umbral, que se siente como un ser virtual- o muy buenas, con lo que se descalifican como críticas, pese a que en el libro Umbral demuestra que las letras de su Olivetti están muy afiladas o quizás por eso. Aunque la extensión de los capítulos o apartados de Madrid tribu urbana es irregular y Umbral dice que no son una recopilación de las columnas (que las hay editadas) sí pueden coincidir los temas (la Familia Real desde muy cerca, con algunos de sus miembros tratados individualmente, el socialismo welter, Ally MacBeal por la TV, Isabel Preysler casi en directo y otros habituales), la particular “llave” con la que cierra los apartados y el “ritmo” (de Umbral se imitan o se copian directamente sus palabras y sus frases en partes o enteras, sin embargo el ritmo con el que los redacta y el ritmo con el que se leen sus escritos son inimitables, aunque esto no guste a algunos, cada vez menos) son como los de las columnas. Desde el Diario político y sentimental (Planeta, 1999; entrevista en el número 110 de La Farola) se han reeditado los que muchos consideran los mejores libros de Umbral: Mortal y rosa, un libro de 1974 que es el número 52 de la colección Millenium del diario El Mundo y Larra, anatomía de una dandy, coeditado por Visor y la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid con prólogo del poeta José Hierro, un libro de 1975 vuelto a presentar el 11 de enero de 2000. Además de sus apariciones diarias en la última página a la derecha del diario El Mundo desde su fundación, la serie Por el camino de Umbral, en la antepenúltima página de El Cultural, suplemento ahora en El Mundo” que aparece los miércoles, de la que prepara una recopilación, y el breve comentario diario, a veces un poema, para Onda Cero radio que se emite 2 ó 3 veces al día, en estos momentos está preparando los últimos detalles de Un ser de lejanías, que no será un diario social o público sino íntimo, como le reclamábamos en las primeras preguntas de la entrevista que le hicimos en el verano de 1999: un episodio más personal que social, como Mortal y rosa.

Pregunta: Cuando apareció la famosa polémica de los plagios escribió usted que los autores famosos por sus apariciones en televisión vendían con un libro lo que usted y otro autor de su misma onda, que ahora no recuerdo, habían vendido en toda su carrera literaria. Exageraba un poco, ¿no?.
Francisco Umbral: Venden horrores porque son muy populares, hasta el punto de que muchos editores buscan presentadores que escriban de lo que sea para publicar antes que otras cosas. Angeles Caso, Fernando Delgado, Pedro Swartz y otros han llegado a la literatura a través de la pupularidad televisiva porque parece que la gente busca caras conocidas. Me parece normalísimo.
P: ¿Y qué le parecen esos autores que sólo se dedican a la literatura en parte (en su faceta de presentadores tienen una actitud muy poco “literaria”, aunque si la tuvieran probablemente no serían presentadores) y además de las ventajas que tienen, tratan de tomar atajos?.
R: No me preocupan los atajos, los procedimientos ni la manera de llegar a la literatura, me preocupa únicamente si el libro es bueno o malo. Si es bueno, me da lo mismo cómo ha llegado a mis manos y si es malo, no me interesa nada y lo tiro a la piscina de la Dacha, como sabe todo el mundo.


“Los políticos nos gobiernan tratándonos como a desinformados, como a menores de edad, y las cosas acaban llegando solas: la realidad y los hechos son más testarudos y más fuertes que cualquier actuación política”

P: El hecho evidente de que los grupos multimediáticos apoyen incondicionalmente a sus autores y que este apoyo sea acrítico ¿no le parece una actitud antiliteraria?; incluso en un momento en el que la lectura es una actividad minoritaria, en vez de dejarnos en paz a los lectores nos encontramos con una propaganda agresiva que trata de vender libros como se venden coches o bebidas refrescantes. En otras palabras: ¿toda esta propaganda no está perjudicando a la literatura?.
R: Viene de antiguo esto de que el escritor aparezca en periódicos afines; Ortega y Gasset, por ejemplo, escribía artículos en El Sol, que era prácticamente de su familia. Pero eso no importa, lo que importa es si el artículo de Ortega nos interesa hoy y no cómo llegó ese artículo al periódico. El artículo no es sólo un artículo, es una propaganda del escritor y el periódico que lo publica está prestándose a propagar el nombre y las ideas de ese autor, pero eso ocurre desde los años 20.
P: Eso lo conocemos y en algunos casos lo apreciamos, pero la pregunta iba referida a los excesos que se comenten, tanto en las listas de ventas o de popularidad, que nunca coinciden con las de otros periódicos o en el tradicional y no por ello menos lamentable espectáculo de las listas de ventas en la feria del Libro, un embrollo anual comparable a las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
R: Estamos en una sociedad de consumo y en un sistema liberal-capitalista muy competitivo, algo que no me gusta, que incluso condeno y combato, pero es indudable que dentro de este sistema se aplica el mismo marketing con los libros que con las locomotoras, la ropa y todo: se promociona un libro como otro artículo cualquiera.
P: En la página 88 de Madrid tribu urbana escribe: “Así es como un sistema, el gobierno de las cosas, llega a volver virtual a un hombre sumiéndole en un éxito de espectáculo, y cada noche me invitan a cenar en casa grande y estoy aterrorizado porque nadie me lleva la contraria”. ¿Realmente se siente un “hombre virtual” y “nadie le lleva la contraria”, como si le trataran como a un icono?.


“Estamos en una sociedad de consumo y en un sistema liberal-capitalista muy competitivo, algo que no me gusta, que incluso condeno y combato, pero es indudable que dentro de este sistema se aplica el mismo marketing con los libros que con las locomotoras, la ropa y todo: se promociona un libro como otro artículo cualquiera”

R: Me aburro porque no puedo discutir con nadie. A mis espaldas a lo mejor me ponen a parir, pero cuando los tengo delante siempre me dan la razón. Esto me da sensación de vejez y de haber llegado a un punto en el que no hay interlocutores sino asentidores.
P: ¿Y puede ser que no le lleven la contraria por ser más temido que admirado?.
R: Supongo que eso depende de los textos, que pueden inspirar algún recelo; temor no creo, pues no tienen por qué asustar a nadie, sólo pueden producir admiración o indiferencia.
P: En algunas partes de Madrid tribu urbana es usted muy duro con los españoles en general; llega a escribir incluso que somos un pueblo de iluminados, que la democracia nunca ha llegado a Extremadura, que nos caracteriza un “irracionalismo que viene de los godos” y que ya deberíamos haber “racionalizado” hace tiempo y otra serie de cosas que nos convierten en un pueblo peculiar en lo bueno y en lo malo.
R: A diferencia de los países europeos en cuya órbita estamos, aunque España es un país europeo a medias, todavía se conserva junto a un alto nivel de progreso industrial, científico y social bolsas de pobreza, de indigencia, de ignorancia, barbarismo, provincianismo, etc., cosas que vemos en la televisión cuando de pronto salen a la calle a hacer entrevistas a la gente sobre un suceso o lo que sea: es increíble lo mal que se expresa la gente y lo feos que son algunos. Hay cosas que son injusticias sociales, pero otras son sencillamente atraso e ignorancia y ahí es donde aflora una España por la que no ha pasado el tiempo ni la historia ni nada y sigue siendo muy lamentable y muy rústica. Son bolsas que han ido quedando ahí y que un presidente de gobierno con muchas iniciativas y muchos años de mandato podría abordarlo y acabar con ello, pero es una tarea muy larga.
P: Acabamos de llevarnos una sorpresa desagradable con el problema de las vacas afectadas por la encefalopatía espongiforme bovina, el mal de Creutzfeldt-Jakob, y como suele ocurrir con las sorpresas, en la vorágine han aparecido otros problemas: una ministra de sanidad que reconoce que hay mataderos clandestinos…
R: Ya lo ha desmentido.
P: Lo ha desmentido, sí, pero ya sabemos lo que pasa con los desmentidos, igual que cuando las autoridades dicen que no hay motivos de alarma, vamos, que no debe de haber muchos españoles que no sepan que en España hay mataderos clandestinos, lo que deberíamos denunciar, pues además de ilegal es peligroso en una situación como la que estamos viviendo.
R: Celia Villalobos no ha dado nombres y dicho así, es como no decir nada. Es una mujer muy espontánea y esto la pierde. También era así cuando sólo ocupaba cargos dentro de su partido. Es poco prudente y ya han debido reñirle por lo que ha dicho. En este tipo de cosas, el presidente del gobierno o el que la haya nombrado ya habrá tomado nota y en su momento tomará medidas. Con otra ministra que decía muchas barbaridades, Isabel Tocino, en el momento en el que hubo un cambio de gobierno, se quedó en la calle o en un cargo secundario. El presidente no dice nada, pero va apuntando y llegado el momento del relevo probablemente irá a la calle.


“Hemos llegado a un nivel de superproducción capitalista tan perfecto que nos encontramos con que con unos elementos baratos y fáciles de conseguir se pueden fabricar alimentos para engordar a las vacas y nadie controla a tiempo la calidad de estos alimentos ni sus peligros”

P: Además de los deslices, también se han tomado medidas muy discutibles: cuando no había ningún caso documentado de vaca espongiforme en España se tomó la medida de prohibir las importaciones de carne de vacuno procedente de países llamémosles “contaminados”, en vez de haber buscado una actuación solidaria con el resto de países a los que en otros contextos se les llama “aliados”. Ahora nos encontramos con que también las carnes de vacuno españolas pueden estar “contaminadas”, pero con la terrible paradoja de que no hay ni científicos ni medios para investigar este tremendo problema y además, ha pasado todo esto después de que hayamos dado enormes muestras de insolidaridad.
R: Estoy seguro de que dada la intercomunicación contínua que hay en Europa hoy sobre esta materia y otras muchas, si existen alimentos que generan esta enfermedad, pero que son baratos y que compensan, los están utilizando en todas partes con toda seguridad, haya o no casos documentados. España no es una excepción y simplemente esta es una más de las contradicciones del capitalismo de las que hablaba Carlos Marx: hemos llegado a un nivel de superproducción capitalista tan perfecto que nos encontramos con que con unos elementos baratos y fáciles de conseguir se pueden fabricar alimentos para engordar a las vacas y nadie controla a tiempo la calidad de estos alimentos ni sus peligros. Pero esto lo hace todo el mundo y del mismo modo que en lo positivo, si hay una cosa que cura el SIDA, mañana la tenemos aquí, en lo negativo, si han encontrado un medio barato para engordar a las vacas, está difundido por todos los sitios. Europa solo es una unidad comercial, no ideológica ni política, y todo está muy homogeneizado.
P: Pero la respuesta de los poderes públicos o políticos está siendo muy diferente según el lugar: en Alemania se ha dado un caso y la ministra de sanidad, además de reconocerlo, ha recomendado comer carne biológica (animales herbívoros que se alimentan efectivamente de hierba y vegetales y no de despojos de otros animales), pero en España se han limitado a decir que “aquí no pasa nada”, “es sólo un caso” y similares. Es evidente que hay diferentes respuestas de los gobiernos de los países europeos en situaciones muy similares
R: Esto es como lo de la “legionella”, de la que no se había hablado en Madrid y cuando Alberto Ruiz Gallardón ha dicho que se había dado un caso aislado en la Comunidad, pero que no hay epidemia, es evidente que está diciendo que sí hay epidemia. Está clarísimo, pues si no hubiera ningún caso no saldría hablando de la “legionella”, hablaría de otra cosa. Los políticos son torpes y tienden a mantener la tranquilidad, no sembrar la alarma y procurar que la gente no se asuste, es decir, a tratarnos como a niños: el pueblo es para ellos como un niño al que no se debe asustar, y claro, tarde o temprano el niño se entera. Así es como nos gobiernan, tratándonos como a desinformados, como a menores de edad, y las cosas acaban llegando solas: la realidad y los hechos son más testarudos y más fuertes que cualquier actuación política y las cosas acaban saltando a la calle.


“Hay cosas que son injusticias sociales, pero otras son sencillamente atraso e ignorancia y ahí es donde aflora una España por la que no ha pasado el tiempo ni la historia ni nada y sigue siendo muy lamentable y muy rústica”

P: ¿Francisco Umbral se siente europeo?, y si es así, ¿qué le gustaría para Europa?.
R: Los españoles hemos conseguido ser europeos cuando Europa ya no interesa, es decir, cuando Europa es una unión del mercado capitalista sin vestigios de socialismo, que se transformó en socialdemocracia y actualmente en liberalismo económico. Hemos llegado a Europa cuando ya no quedan formas razonables de socialismo ni baluartes que luchen contra la invasión del capitalismo americano y de nuestro propio capitalismo endogámico. Julio Anguita se ha vuelto a su pueblo a dar clases en un colegio y esto es sintomático del hundimiento de Izquierda Unida y del PSOE, que andan buscando líderes cuando los dueños de la situación son los bancos y las grandes empresas. Y otra cosa importante: las victorias del capitalismo en materia de gobierno son siempre robadas del socialismo, como las 35 horas de trabajo semanales, aún por conseguir en España, las vacaciones pagadas, los seguros de enfermedad y otros hallazgos socialistas de los que el capitalismo se ha apropiado. Lo que los socialistas prometen, ellos van y lo hacen y ante esta situación, el socialismo se queda inerme. Así es como han ido ganando batallas hasta el punto de que hoy no queda socialismo en ningún sitio y nuestro PSOE no lo tendrá claro mientras no diga a la población que ya no va a hacer socialismo, que no puede hacerlo porque el sistema no se lo permite.
P: ¿No ha sido suficiente con demostrarlo?.
R: Claro, pero además deberían confesarlo, porque ¿en qué se diferencian los grandes partidos entre sí?: va a pasar como en Estados Unidos, que van a empatar y como dije en una columna, empatan porque son iguales y venden lo mismo. Cada vez se diferencian menos y han llegado a tal punto de aproximación porque son muy parecidos. Es como si 2 vendedores de La Farola se pusieran en esquinas enfrentadas: como venden lo mismo daría igual quién vendiera más o menos. Eso que ha pasado en Estados Unidos hasta extremos ridículos, también pasa en Europa: el socialismo presenta alternativas socialdemócratas o socialcapitalistas que son iguales que las que presentan los otros, pues están vendiendo lo mismo. Felipe González sacó 10 millones de votos y pocos años después los ha sacado Aznar, lo que significa que están dando a la gente las mismas cosas. Aznar es un funcionario, pero el sistema, que sólo es uno, está funcionando y dando a la gente las mismas cosas que Felipe González ha llegado a sacar 10 millones de votos, los mismos que el otro y posiblemente de los mismos votantes.


“Tengo la sensación de haber llegado a un punto en el que no encuentro interlocutores sino asentidores”

P: La Farola, además de independiente, en un publicación apolítica y no confesional, pero aún así y aprovechando que no se atisban elecciones nos gustaría que valorase 2 aspectos que estimamos positivos en el gobierno de José María Aznar: uno es la ausencia de actos de megalomanía como la Expo, las olimpiadas o el más incomprensible, cuando los socialistas gastaron los raquíticos presupuestos de cultura de varios años en comprar la colección de cuadros de un adinerado aristócrata europeo, cuadros que además parece que siguen siendo suyos y de sus familiares; otro de los aspectos positivos, quizás el más sorprendente viniendo de una persona a la que se había criticado precisamente por su falta de generosidad (se llegó a decir que era “implacable” y entusiasta de los “escarmientos”, incluso con sus antiguos amigos) es el indulto o amnistía de 1.443 personas con motivo del jubileo y basándose en sus creencias religiosas (para que no haya dudas sobre la postura de La Farola recordamos que a principios del año 2000 publicamos una entrevista con Pablo Osés en representación de la Plataforma 0.7% en la que explicaba el sentido del jubileo -una costumbre de una tribu del antiguo Israel que consistía en repartirlo todo y volver a empezar cada 49 años- para los cristianos y de la forma que sea -deuda externa, situación en las cárceles, indigencia real en sociedades que se pretenden opulentas, etc.- en La Farola nos encanta la generosidad, venga de donde venga).
R: Este gobierno y esta monarquía, como católicos practicantes que son, consideran que una conmemoración religiosa hay que festejarla con generosidades civiles. Esto es muy del catolicismo, como esa costumbre de la Semana Santa de ir a sacar a un preso de la cárcel, normalmente de poca monta. Es sorprendente que estos señores tomen estas medidas, pero aún sin ser una gran amnistía, que no ha sido grande, sí celebran estas fechas de acuerdo con sus creencias.
P: Estamos de acuerdo en lo de que no ha sido una amnistía grande e incluso nos atrevemos a plantear el jubileo como un resquicio y una excelente oportunidad para pacificar definitivamente el territorio español. Naturalmente nos referimos al terrorismo con nuestro mayor deseo desde siempre y en todos los conflictos: una paz inmediata.
R: Creía que iban a salir etarras, pero me parece que no han salido. Este gobierno en ese tema es implacable. Como están en unas circunstancias muy críticas, del mismo modo que se niegan a negociar se negarán a tener un gesto de generosidad o de buena política incluso, y esto no ha alcanzado a ningún etarra, lo que es un fallo grave en la amnistía.
P: ¿Y qué nos dice de la ausencia de actos de megalomanía en el gobierno de Aznar?.
R: Pienso que la megalomanía de antes venía de los tiempos de Franco, más concretamente de los militares fascistas de los años 30 y de la Segunda Guerra Mundial. Considero que este gobierno y los anteriores que vienen de Fraga Iribarne y de su partido tienen complejo de derechas: están tratando de hacer una política social y laboral, aún dentro de sus creencias capitalistas, porque tienen complejo de derechas y no quieren aparecer de ninguna manera como una derecha antigua, como la de su fundador Fraga Iribarne y los anteriores. Quieren quedar como liberales o como demócratas americanos, lo que ellos llaman centro y por eso les gusta premiar a intelectuales y artistas de izquierdas, destacarlos, contratarlos y utilizarlos incluso, pero es porque se están quitando de encima un complejo de derechas. De alguna manera y sin decirlo, reniegan de sus padres y no quieren recaer en lo mismo. Al principio, cuando eran más inexpertos, organizaban una fiesta o un acto y asistían Norma Duval y Raphael, que venía de Miami o de donde fuera y no se enteraba nada, lo que provocaba muchas risas y muchas críticas; es precisamente eso lo que quieren evitar y rehúyen la megalomanía de la política de grandes espectáculos, pues es evidentemente fascista. El PSOE hizo el ridículo con la carabela de Yáñez que se dio la vuelta y se quedó con el casco para arriba, pero si eso les pasa a estos puede ser fatal para ellos. Esto no se suele comentar ni escribir en ningún lado, pero sí es verdad que el gobierno actual vive muy pendiente de actuar sobriamente, como deberían haber actuado los socialistas. En cierto modo evitan por todos los medios jugarse la vida en un montaje de estos y lo que más les preocupa es no dar de ninguna manera una imagen de derecha española de toda la vida.
P: ¿Quiere decir que si pudieran ser megalómalos lo serían?.
R: Creo que sí porque la megalomanía está en el ser humano y siempre habrá ejemplos de megalomanía en la derecha y en la izquierda, en todas las épocas y en todas la políticas, menos ahora, que tienen un miedo enorme precisamente a eso. Además, de la megalomanía siempre se derivan problemas que el PSOE ha podido soportar de mala manera, pero que para la derecha serían fatales, pues tienen muy mala fama y tienen que redimirse aún de haber ganado una guerra civil contra los propios españoles. Aunque éstos de ahora están muy lejos de todo aquello, vienen de ahí y no lo pueden negar. A muchos de derechas de los que conozco lo que más les gustaría es haber sido de una familia de izquierdas con solera.
P: Las reseñas que han aparecido de Madrid tribu urbana destacan como tema el trato que dispensa a los escritores exiliados que regresaron a España después de la muerte de Franco. Debemos advertir que Madrid tribu urbana trata de muchos más temas, de muchas personas y de muchas tribus, no sólo de los escritores exiliados. También advertimos que son retratos muy desiguales, algunos crueles incluso, de los más despiadados que se han podido leer sobre algunos escritores, pero también los hay elogiosos. Sin embargo y hablando en términos generales, se percibe en “Madrid tribu urbana” un enfrentamiento o ajuste de cuentas entre los “posibilistas”, que son los que se quedaron en España aún en dificultades (Buero Vallejo, compañero de celda del poeta Miguel Hernández, al que retrató a lápiz poco antes de su muerte y condenado él mismo a muerte, que luego sería un autor teatral de éxito, es el mayor exponente de lo que se ha llamado “Posibilismo %”) frente a los escritores exiliados que al volver después de la muerte de Franco quizás no comprendieron lo que había pasado aquí y especialmente lo que habían hecho ustedes.
R: Yo nunca he recibido críticas por eso porque cuando empecé a hacer artículos de opinión en la época de Franco todavía estuve 5 años con censura escribiendo a diario para La Vanguardia, el periódico Madrid, que lo dinamitaron, la revista Triunfo, Hermano Lobo y algunos más. Hacíamos Posibilismo % porque es lo único que se podía hacer. Hubo personas más radicales, como Alfonso Sastre, que sí se negaron a hacer Posibilismo % y se situaron al margen, lo que es una actitud muy pura que solo vale si se toma en plan colectivo, pero si se hace en plan individual no sirve para nada. Cuando hubo una serie de personas que pasamos los 40 años de la dictadura de Franco dedicados a hacer Posibilismo % en la literatura, en el pensamiento, en el arte e incluso en la política hacíamos lo único que se podía hacer entonces: minar el sistema desde dentro.
P: ¿Sigue siendo posibilista?.
R: En cierto modo sí, empezando por los periódicos en los que escribo, pero debo tener mucho cuidado porque el poder mima al posibilista, como era el caso de Buero Vallejo. El Posibilismo % tiene el riesgo de que el poder te mima y por tanto te compra.
P: De todas formas, esto del Posibilismo % es muy actual en la ciencia y en el pensamiento: la teoría del caos, por ejemplo, reduce la eficacia de todos los sistemas aparentemente organizados a un cálculo de posibilidades, a un porcentaje en términos bancarios, vamos, que somos posibilistas por obligación.
R: Es por la enorme capacidad de adaptación al medio que tiene el hombre desde la prehistoria por lo que estamos aquí, es decir, que hemos sido posibilistas siempre. También en la política y en el campo intelectual yo siempre creo más al autor posibilista, incluso he conocido de primera mano esa anécdota tan divertida o costumbrista de los que decían que tenían en casa un armario lleno de escritos que no podían publicar hasta que muriera Franco. Han pasado los años y no han publicado nada.
P: Pero sí ha habido reproches e incomprensión por parte de los exiliados hacia los que se habían quedado en España.
R: Tuve contacto con todos los escritores exiliados que volvieron, tanto con los buenos como con los malos, y sí es verdad que nos trataron muy mal: para ellos éramos sospechosos de fascismo todos. Parecía que querían encontrar una España fascista a la que ellos volvían para redimirnos y como no era así, pues el franquismo se había quedado parado hacía tiempo y la sociedad no era franquista, se quedaron muy jodidos. El mismo Alberti, al que traté en el exilio y en España, cuando ya estaba aquí quería volverse a Roma. En el libro cuento que a Zamacois lo llevé al Rastro porque me lo pidió y al ver ese Rastro magnífico, como una galería de arte al que van todos los turistas a comprar cosas, sin la mierda de los años 30, no le interesó nada. Y es lo que le dije: “¿qué se creía usted, que íbamos a estar 40 años guardándole la mierda hasta que usted volviera?”. Zamacois no tenía mucha importancia, pero en esto eran todos iguales: creían que España estaba hundida por la guerra, el aislamiento, el hambre, los edificios en ruinas y todo lo que dejaron al irse, pero se al volver se encontraron un Madrid deslumbrante y se quedaron muy jodidos. Además, muchos de ellos ni siquiera se habían significado en nada como para irse exiliados, como mucho habían sido azañistas, pero sus familias eran burguesas. Al volver se dieron cuenta de que habían estado haciendo el imbécil y que era mucho más arriesgado estar aquí escribiendo y publicando, con censura, con amenazas, con miedo y con todo, que estar en México de tertulia comentando las cosas de la guerra civil sin ningún problema para ellos.
P: Cualquiera que lea Madrid tribu urbana podrá comprobar que está escrito con plena libertad y su acostumbrada y reconocida maestría, pero aún así se sigue discutiendo sobre el género literario al que pertenece o no pertenece este libro, lo que ya viene de lejos. En concreto hay un académico, Juan Luis Cebrián, que se ha tirado un par de lustros escribiendo contra el “periodismo literario”. Se podría decir incluso que este periodista o personaje y sus adláteres han intentado ridiculizar algo que sorprendentemente ahora tratan de hacer ellos mismos. Entre otros detalles sonrojantes está por ejemplo el hecho de despreciar A sangre fría, la novela fundacional de este género que narra la realidad con técnicas de relato literario, y Música para camaleones, ambos de Truman Capote, valorando en cambio sus primeros relatos (Desayuno en Tiffany’s y otros) y llevando la contraria de paso al mismísimo Capote y a la mayoría de sus lectores. Nos tememos que esta actitud está relacionada con usted, que va por usted, aunque ni siquiera le nombren.
R: Pues no creo, porque fue Cebrián quien me llamó para escribir en El País al poco de salir, me pidió que fuera columnista y además me dijo que yo era el único que le gustaba para eso. Hablamos de dinero y me propuso hacer una columna diaria para siempre, con esas mismas palabras. Me presentó a Martín Prieto, al que ya conocía de antes y así empecé.
P: ¿Y qué ocurrió después entre ustedes?, pues lo que está claro es que a partir de un determinado momento empezaron a echar pestes contra lo que llaman “periodismo literario”, en un primer momento a suprimir la opinión (en la cadena Ser llegaron a decir barbaridades contra los tertulianos hasta que organizaron sus propias tertulias), después a separar la “opinión” de la “información”, al menos en sus declaraciones de principios o de estilo y una serie de actuaciones erráticas y contradictorias que tienen pinta de ser una rabieta contra usted más que el producto de una reflexión.
R: Me fui de El País por razones económicas, pues Pedro J. Ramírez, que entonces estaba todavía en Diario 16 me hizo una oferta de mucho más dinero, 5 ó 10 veces más, y me fui. Luego me fui con Pedro J. a El Mundo y a medida que el periódico ha ido subiendo, me han subido el sueldo, siempre con la misma libertad, también en “El País”, de donde me escribieron cartas y me llamaron diciéndome que ese era mi sitio, pero sin contrapartidas económicas y claro…
P: En otra vuelta de tuerca, de pronto es ahora Cebrián el que intenta hacer “novela real” me parece que sobre el franquismo, lo que tanto ha criticado, como antes pasó igual con los tertulianos en la cadena Ser… Parece que primero golpean, critican, arman una de estas broncas genéricas que ni ellos mismos entienden y luego reflexionan, si reflexionan, porque a lo mejor escriben y dicen lo primero que se les viene a la cabeza.
R: Pues yo esto no lo sé, pero el periodismo del que ellos proceden, “El País” antiguo por ejemplo, todo el 98, Azorín durante toda su vida, pues no tenía otros ingresos, Ramón Gómez de la Serna igual…
P: También leimos un Por el camino de Umbral muy brillante sobre González Ruano, al que retrataba en su café habitual escribiendo un panejírico de encargo sobre una empresa o un empresario y tan encantado.
R: César González Ruano, maestro absuluto para mí, escribió periodismo literario con gran dignidad hasta que murió en el año 65. El periodismo literario no es una moda de El Mundo o de otro periódico, es una tradición española, francesa y de países donde los libros no dan mucho dinero y la literatura no es muy comercial; los escritores, o son otra cosa además de escritores o viven del periodismo si tiene dotes, pues el periodismo literario no lo hace cualquiera. Los que somos aceptados vivimos perfectamente.
P: Umbral ha dedicado varios de sus libros a Carmen Díez de Rivera, cuyos últimos momentos aparecen relatados en Madrid tribu urbana. Pese al enorme poder que tuvo en algunos momentos y la capacidad de influencia de esta mujer durante la transición, es una desconocida para el público.


“Esto no se suele comentar ni escribir en ningún lado, pero sí es verdad que el gobierno actual vive muy pendiente de actuar sobriamente, como deberían haber actuado los socialistas”

R: Participó en toda la transición, primero con Adolfo Suárez, luego con Enrique Tierno Galván, colaboró incluso con Santiago Carrillo y al final con el PSOE hasta que Felipe la mandó a Europa. Yo mantuve la relación con ella hasta que murió y tanto en el “Diario político y sentimental”, cuando ya estaba muy enferma, como en Madrid tribu urbana hablo mucho de ella. Carmen quería hacer política práctica y ser util a la gente, pero no tenía ambiciones políticas por ocupar cargos ni quería aparecer en las fotos.
P: Si nos fiamos de la literatura podemos decir que los españoles siempre hemos vivido la historia como una tragedia: haciendo memoria podemos recordar la dictadura de Franco, la guerra civil, las guerras coloniales (Marruecos, Cuba, Filipinas…), ser el último país de los autodenominados “civilizados” en abolir la esclavitud, el hambre secular… sin embargo ahora ya no nos duele España, como decían los intelectuales de la generación del 98. ¿Cuándo dejó de dolernos España?.
R: No ha sido en un momento, sino que ha sido un cambio lento, pero efectivamente, el español se ha desdramatizado. Puede haber sido la democracia, las votaciones o las huelgas, pero en todo caso no ha sido por méritos de los políticos.
P: ¿Cree que estaremos así de bien mucho tiempo más?.
R: Eso dependerá en buena medida del nivel de consumo y que la gente siga entretenida con su internet, su televisión y sus cosas. Quizás por eso han caído los fanatismos, tanto de derechas como de izquierdas, y el viejo escepticismo español de pensar que el que gobierna siempre es culpable y que se joda. Ha sido una lenta mejoría y es verdad que el país se ha desdramatizado. Dejando aparte los problemas de ETA, la gente vive muy tranquila, lo que no es necesariamente positivo, pues el pasotismo en política, que por una parte ha relajado el país, algo que también está pasando en el mundo entero, por otra parte puede producir otro fascismo.
P: Quería plantearle otra paradoja: usted y otros posibilistas se han pasado media vida luchando por la libertad de expresión, pero una vez conseguida resulta que sólo se acogen a este derecho innegable medios de comunicación dedicados a los deportes y a los famosos, unos medios que por cierto tenían plena libertad de expresión en la dictadura, que fue donde se desarrollaron hasta el punto de hacernos entender la desproporción de lectores entre estos medios y los convencionales. ¿No pasa esto porque los medios de comunicación que se autodenominan “serios” no publican cosas que sean mínimamente comprometidas?.
R: La libertad de expresión la pedíamos una minoría, pues la tendencia que tiene la endogamia intelectual y comunicacional es a creer que nosotros somos España y resulta que no, que hay 40 millones de españoles que no les importa nada de eso y que nunca leen libros ni periódicos. Esa gente desde el primer momento ha tomado la televisión como un juguete, como una diversión y como eso es lo que impera y lo que pide la publicidad para vender mucho, es cuando deberíamos darnos cuenta de que somos una minoría que a la gente le da igual. Salvo el mundo laboral con sus huelgas y protestas frontales, que a mí me parecen muy positivas, especialmente la que le montó Nicolás Redondo a Felipe González, que me pareció maravillosa, sublime, lo de ver películas prohibidas como El último tango en Paris, los libros censurados y todo eso nos interesa a 4, pues la gente se tragaba y se traga lo que le echan.

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