¿pero qué demonios es la Psicografía?

fachada Vistalegre Valencia Vox

– El analfabeto del futuro será el que no sepa manejarse con imágenes, #frases profética de 1982 en el que fue mi 1er. cursillo de fotografía, que actualiza de manera dramática Julian Assange en su 1ª entrevista concedida tras el apagón de comunicaciones de marzo 2018, obviamente desconozco la fecha que se hizo y cualquier otro detalle por motivos de seguridad, en su riguroso encierro desde 2012 en la embajada de Ecuador en Londres. El australiano habla de familias o grupos humanos, y en vez de fotografía, descubrimiento o invento de 1839, que sería la 1ª de las tecnologías modernas (cine en 1895, radio en 1918, televisión desde 1939, vídeo, informática, Internet, alguna más o menos según se relaciones entre sí varias de estas o se consideren lo mismo) que casi unánimemente se conocen como de la información, y no solo medios de comunicación entre los que la imprenta, revolucionaria en su momento y que es el paradigma de lo que se considera analfabetismo, ya casi ni se menciona, y con la escritura electrónica es realmente prescindible, aunque para algunos eso no sea leer ni escribir. Ni siquiera puedo citar como es debido el título aproximado ¿Puede Mark Zuckerberg controlar Facebook antes de cargarse la democracia? publicado en la revista literaria New Yorker que leí de cabo a rabo en 1 traducción automática de las de navegador de Internet (también las informaciones sobre Julian Assange en la prensa internacional, alguna en español en los digitales de Ecuador) en la que aparece nítidamente la palabra Psicografía en contexto totalmente alejado de los que acostumbran los visionarios de los que se conoce como gurús. Por si esto fuera poco, el FBI y los parlamentos de Europa, Reino Unido, el congreso norteamericano, no se cuántos organismos más investigan a la que sin duda es la red social de Internet más poderosa del planeta, por intevenir y manipular elecciones desde 2015, aunque hay pruebas declaradas desde 2010, y sobre estas y según otros estudios perfectamente documentados, se denuncian intervenciones atribuidas a háckers rusos solo las que el resultado entre los bloques se decide por diferencias en torno al 1% de los votos, mientras las variaciones que se obtienen por la manipulación tecnológica de la información algo más que probada es del 5%. Por lo mismo, las campañas electorales perfectamente reguladas como lo que más, los propios aparatos de los partidos se atribuyen variaciones del 3% respecto de la intención de voto declarada en las encuestas a favor o en contra según sean buenas o malas campañas de las sobradamente conocidas. Las votaciones, referéndum y primarias incluidos, susceptibles de ser hackeadas por agentes externos de Russia, antes China e incluso Corea del Norte, donde apenas hay 1 centenar de ordenadores por no hablar de electricidad, son las que se deciden por márgenes estrechos entre los bloques que se enfrentan. De estas, las de Catalunya del 21 diciembre 2017, y antes y de manera destacada la de Trump contra Clinton y el #Brexit, siguen bajo la lupa de los malos, pero poderosos perdedores resentidos. Por supuesto que todo el mundo, grupos e individuos, desde los aparatos de los partidos al más inepto e indiferente de los votantes, por supuesto que hacemos lo que podemos, pero cuando la diferencia supera el estrecho margen, entonces ya gana alguien, Sánchez frente a Díaz, Casado frente a Soraya, Iglesias frente a Errejón, parecido a la suerte de la que solo existe la mala, pero es entonces cuando entran en juego las poderosas agencias de investigación como Cambridge Analytics, Método 3 y la innombrable de Villarejo, pues los métodos chuscos en los 3 casos citados, además de conocidos en forma de escándalo, se podrían homologar al de auténticos extorsionadores profeionales, cuyo objetivo es cobrar al ganador a cambio de servicios que, como en el caso del piso de opositores a policías locales de Errejón en Argüelles, son irrelevantes por no decir inexistentes o fantasiosos, aunque no lo de pasar facturas. Fue así como conocimos los excluidos la existencia de algo parecido a la Psicografía y su efectividad, pues de los 87.000.000 de Facebook que robaron los de Cambridge Analytics en 2015, lo más llamativo es que ninguno de esos puso el grito en el ciele por lo que hicieron con sus cuentas -aunque no sigo Facebook, las campañas según las cuales personajes relevantes anuncian a quien van a votar o piden que se vote, pues por ser de otras circunscripciones electorales o países, o no haberse inscrito en los registros respectivos, muchas veces no pueden ni cumplir lo que anuncian, se hacen notar en las otras redes sociales-, de forma que fue la propia agencia la que se jactó de sus proezas en 1 programa de TV, aunque desconozco si fue para cobrar a algún remolón (1.000.000 € era la factura de Trump según las informaciones que, como normalmente traduzco con el navegador, no puedo confirmar este dato. Entre los detalles a tener en cuenta, en tanto que pueden distorsionar la percepción del problema, es que estas campañas, también las que se hicieron bajo control investigando el método en las campañas municipales de EE UU en 2010, y las generales de India y Australia, es que estas campañas de imagen suelen afectar a 1 único candidato, son personalistas a más no poder en detalles como poner la foto del candidato en la papeleta o en el avatar del usuario en lugar de la propia, quedando el resto al margen, pero no solo los otros candidatos, partidos, votantes, hasta las propias propuestas electorales, en medios de comunicación convencionales apenas se trata de salir mucho y ponerse corbatas llamativas. Y por supuestos, que en medios digitales a diferencia de los convencionales, se funciona mucho mejor a la contra, es decir, intentando hacer la pascua a alguien que representa la figura del antilíder.


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